Si Pardo Bazán y Concha Espina son mujeres
ampliamente conocidas en la sociedad actual, no ocurre lo mismo con
Sofía Casanova, y ello a pesar de los interesantes actos, estudios y
escritos realizados por particulares en los últimos años, como la
biografía que escribe Rosario Martínez Martínez, o la organización de actos por parte de instituciones como, la Casa del Lector y el Instituto Polaco de Cultura
que en fechas recientes hicieron un homenaje a la escritora en forma de
mesa redonda. También en el último año se ha estrenado el documental A maleta de Sofía, película que narra una parte de la vida de la autora. Asunción Bernárdez Nodal, en Sofía Casanova en la I Guerra Mundial: una reportera en busca de la paz de la guerra, realiza un estudio del pacifismo en su obra, desde la óptica cristiana y desde su condición de mujer.
Sofía Casanova sin embargo fue ampliamente conocida y también reconocida
por sus contemporáneos. En 1906 es elegida miembro de la Real Academia Gallega.
Se la agasajó en vida. Sus conferencias fueron aplaudidas por hombres y
mujeres. El hecho de ser la única española en las conflictivas Tierras de sangre,
dispuesta a narrar sus peripecias, sus posturas personales frente a los
conflictos, sobre todo el de la I Guerra Mundial y la Revolución rusa,
hizo que fuera tratada de heroína, al convertirse como en alguna ocasión
se la ha llamado en “notaria de la realidad”. Fuente y artículo completo
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