martes, 14 de abril de 2015

Quinta edición de Patrimonio en Femenino. Eros y Anteros: visiones sobre la sexualidad femenina


Los mitos griegos no solo habrán de servir de fuente de inspiración primera y erudita a lo largo de la Historia, sino de excusa perfecta para la construcción del cuerpo femenino y su representación plástica. Se atribuye a Praxíteles la primera representación escultórica de una mujer desnuda, la Venus de Cnido, tras la que seguirán otros tipos, como la Venus agachada de Doidalsas o la Venus Calipigia, sin olvidar la enigmática y fascinante figura de Hermafrodito, el hijo de Hermes y Afrodita que reunía en su cuerpo ambos sexos. En una extraordinaria revolución, el pudor que había caracterizado hasta entonces la representación de la mujer en el mundo griego, donde el cuerpo se ocultaba envuelto en túnicas y que tan solo rompían las mujeres al margen de la norma, como las heteras o las pornai o que dejaban entrever los cuerpos desmadejados de las ménades, presas del éxtasis y del entusiasmo dionisíaco, cede ahora el paso a la representación del cuerpo totalmente desnudo de Venus, modelo para sus compañeras humanas.

Más allá de Grecia y de Roma, se reconocerá en el mito y en las figuras que lo pueblan la capacidad de transmitir conceptos, de conducir a lecturas alegóricas o simplemente de entretener con la viveza de las historias que lo integran. Autores como Ovidio, Ateneo o Filóstrato servirán a los artistas de fuente de inspiración y los mitos griegos poblarán los palacios de las grandes cortes europeas. En este ámbito culto, el cuerpo de la mujer se convierte en objeto de deseo, en receptor de la mirada. Andrómeda, Leda, las Gracias o Calisto, una de las escasas presencias en el mito de una relación homoerótica entre mujeres, serán la excusa perfecta para la cosificación. 

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